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Cómo hacer un rascador para gatos

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Un rascador para gatos es sumamente esencial para que tu mascota pueda evitar dañar tus muebles, ropa y demás. Aquí los pasos para que logres hacerlo fácilmente.

Se entiende que los felinos tienen la costumbre de arañar objetos para comunicarse con sus amos o pares, ya sea olor o de manera visible. Peor resulta por parte de un gato siamés, asimismo te expresaremos la manera de otorgarle un rascador para distraer esas costumbres.

Manera de hacerte un rascador para gatos

  1. En primer lugar, tienes que tener muy claro el diseño que emprenderás y gestionar un boceto propio. Lo ideal revisar distintos tipos de rascadores y evaluar el espacio que tienes disponible en casa, así como las necesidades de tu gato.

    Tu mascota estará feliz con cualquier diseño que escojas, siempre y cuando tenga un sitio de descanso el mismo.

  2. Luego, se deberá reunir el material necesario para poder comandar las instrucciones mismas. Ello se realizará de una forma económica y de lo más sencilla. Ya que, todo se puede encontrar en la comodidad misma del hogar.

    Ten en cuenta que los tubos pueden ser de plástico o cartón, mientras sean lo suficientemente fuertes para aguantar la estructura que desees hacer.

  3. Por consiguiente, ahora solo quedará trabajar continuamente, colocando las fijaciones a los tubos y forrarlos de esparto. Para colocar las escuadras que fijarán el tubo a la base, deberás colocar escuadras aseguradas con varios tornillos.

    El número de escuadras de cada tubo, dependerá del peso que tengan que soportar, así como del diámetro mismo.

  4. Después, al finalizar con ello, procura que el forrado de esparto debe llevarse a cabo con muchísima minuciosidad. Hacer foco en el detalle y cariño, dentro de la parte de colocación. Engancha la punta de la cuerda en una de las escuadras y, luego de untar el tubo con cola de contacto, enrolla el material, apretando bien en cada vuelta.

    Una vez realizados todos los pasos detalladamente, podrás visualizar los resultados óptimos y esperados.

  5. Finalmente, a cada cinco o diez vueltas, haz un golpe con el martillo sobre la cuerda que está pegada al tubo, para dejarla compacta. De esa forma, cuando el gato rasque, le será más difícil crear huecos. ¡Y listo!

Ante todo lo indicado, te dejaremos contenido audiovisual para que puedas tomar ciertos momentos de referencia. Ahora bien, te dejamos el vídeo mismo:

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